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miércoles, 17 de agosto de 2011

EN RECUERDO DE DON JOSÉ RODRÍGUEZ ELÍAS


Victoria y yo, habíamos convenido en hablarnos por teléfono a las 8 de la noche como lo hacíamos casi todos los días desde que ella, más o menos una semana antes, decidió ir a acompañar a su mamá para seguir cuidando al ingeniero que ya había cumplido los 40 días después del accidente. La llamada no se realizó por dificultades para comunicarnos con el conmutador del Centro Médico Nacional. Todavía no había celulares como ahora, que todo facilitan.

Era domingo y yo atendía en Juchipila mi trabajo en la campaña para diputado federal de Gustavo Salinas Iñiguez; ya podíamos decir que habíamos tenido un gran día, un día exitoso porque al mediodía no cabía un alfiler en el lienzo charro porque allí se llevaba a cabo, estábamos en el “Cierre de campaña” al que acudió como estrella invitada el sobrino de Gustavo, el actor que en ese momento gozaba de una popularidad muy grande por estar en el reparto de la telenovela de moda: Dos Mujeres y Un Camino, (se acordarán). Después de toda la parafernalia de fotos con las admiradoras y gritos y muestras de admiración al artista, se trataba de que viajara a Guadalajara y como ya no había corridas de autobuses buscamos un aventón para el famoso y batallamos para encontrar quien le diera el raid; al fin se logró y Jorge Salinas, satisfecho de haber ayudado política y artísticamente a su tío, partió.

La gran participación popular, reflejaba las consecuencias del “Efecto Colosio”, estábamos a una semana de las elecciones que se llevaron a cabo en ese año el 21 de agosto, a causa de los acontecimientos del 14 de marzo anterior.

Seguía la cena que se ofreció a un gran número de asistentes que procedían de todos los municipios pertenecientes al distrito que representaría el candidato que ganó con una votación histórica (no igualada hasta la fecha) para una diputación federal porque alcanzó casi, los ochenta mil votos en ese gran distrito.

Me salí de la cena a conseguir un teléfono para hacer la llamada comprometida pero no se logró porque en ese momento, empezó a caer un torrencial aguacero que me obligó a regresar al salón a terminar con el compromiso de trabajo electoral y de atención a todas las personas que colaboraron con nosotros durante la campaña.

A la media noche, emprendimos el regreso. Y yo, con el pendiente de no haber podido hablar con Victoria.

Cuando como a las 3 de la mañana que pasamos por el crucero del Tránsito Pesado, me surgió la idea de ir de una vez al aeropuerto para recoger el producto de las ventas de mi bar de todo el fin de semana, pero decidí, mejor ir a dormir un poco e ir hasta las siete de la mañana como siempre.

Así lo hice y a la hora señalada, ya estaba yo entrando al aeropuerto cuando en el exhibidor de los periódicos, El Sol de Zacatecas, me estaba dando la noticia en primera plana y con gran titular: El Fallecimiento del Ing. José Rodríguez Elías.

De inmediato me encontré con varios de los trabajadores del aeropuerto que me pusieron al tanto de lo ocurrido en la medianoche anterior: Que en el avión presidencial TP03 llegaron los restos mortales del ingeniero, que lo acompañaron en el vuelo además de la Señora Beba y sus hijos, el licenciado Genaro Borrego y que lo estaban velando en su casa de la calle Enlace en la Sierra de Alica.

Hice lo que tenía y me regresé a Zacatecas para acudir a la capilla ardiente; al entrar a la sala en donde el ingeniero había dicho años antes que deseaba, fuera su velorio, me encontré con que en ese momento, que el gobernador Arturo Romo montaba una guardia de honor acompañado por altos funcionarios de su Gobierno.

El domingo pasado: fue domingo y fue día 14. Han pasado 17 años.

Se ofició una Misa en el Templo de Fátima por el eterno descanso del alma de don José a petición de la familia del ingeniero. En ese gran momento de piedad en medio de todos los asistentes al servicio religioso, me acordé de todo esto que ahora les comparto.

También le pedí, porque el año electoral que estaremos empezando en octubre, sea distinto al de 1994, que no haya tragedias y que todos los políticos que tengan que ver, ¡antepongan su patriotismo! y si no lo tienen o no lo conocen, es muy buen tiempo para que lo busquen y lo revivan; que todos los políticos y que todos los actores, antepongan a sus intereses personales, el interés de la Patria y de la ciudadanía, el patriotismo y su amor a México.

Muchas gracias por su atención.

*José Rodríguez Elías, Gobernador de Zacatecas 1962-1968

domingo, 24 de julio de 2011

CUMPLEAÑERAS.



Por Benito Álvarez Serrano

Hace tres semanas, asistí a la celebración de una Misa en el Convento de las Madres Capuchinas en la Colonia Sierra de Alica, para festejar el cumpleaños número 90 de la señora Evangelina Acevedo de Rodríguez Elías, esposa del gobernador del Estado de 1962 a 1968, don José Rodríguez Elías un ícono en la Historia de Zacatecas.

En 1986, fue a don José a quien hice la primera entrevista de mi vida y se publicó en El Heraldo de Zacatecas y por 20 días consecutivos apareció en la primera plana. Dicha publicación provocó el enojo del entonces gobernador quien no se privó de vengarse; ya les platicaré en otra ocasión sobre el particular, pero lo importante de esta entrevista es que resultó una real pieza, una verdadera cátedra de política que el ingeniero nos regala; y no es porque yo se los esté diciendo, es, por los comentarios recogidos de las personas que la leyeron.

22 años después, hace 3 años me pude dar el lujo de cumplirle al exgobernador Rodríguez Elías la promesa que le hice cuando me concedió la entrevista de marras: publicarla también en un libro. Hacían 14 años que había fallecido y la presentación del libro, que tuvo lugar en el Vestíbulo de la Legislatura del Estado, fue presidida por la “señora Beba” –como se le llama cariñosamente- su esposa. Entonces, vio la luz un libro de 150 páginas que se llama “José Rodríguez Elías, contado por él mismo” lo que me permitió sentirme muy satisfecho con su publicación.

El día del cumpleaños número 90 de la Señora Beba fue ocasión para encontrarnos con su apreciable familia y quedar gratamente sorprendidos del estado físico y de salud, de una gran mujer que cuando desempeñaba, hace casi 50 años el papel de Primera Dama del Estado, cuando le tocó representar a las mujeres de Zacatecas y cumplir con el compromiso de la protección a la infancia con los escasos recursos con que se contaba entonces, cuando al lado de la señora Eva Sámano de López Mateos (esposa del Presidente de la República don Adolfo López Mateos), servían los primeros desayunos escolares, fue cuando el Instituto de Protección a la Infancia -origen del actual DIF-, comenzó a distribuir alimentos enriquecidos con vitaminas y minerales y que muchos niños por su debilidad física tuvieron en el momento, problemas para asimilarlos. Afortunadamente y con el paso de los días los niños y niñas de aquel tiempo, fueron acostumbrándose a la nueva forma de alimentarse y ahora tenemos a muchos de ellos y ellas, convertidas en ciudadanos fuertes y bien desarrollados.

Por lo limitado de los recursos, me platicó la señora Beba, que invitaba a todas las esposas de los funcionarios con las que se formaba el grupo de Promotoras Voluntarias y durante todo el año, se ponían a tejer entre todas ellas y las señoras que simpatizaban con su causa, para regalarles los suéteres que hacían con sus propias manos, a los niños y niñas de Zacatecas en la temporada navideña.

Esto que les platico solo es un botón de muestra de todo el trabajo que realizaban entonces las esposas de los funcionarios del gobierno y servidores públicos que nunca debemos olvidar y estar agradecidos con ellas, eternamente.

Ver cumplir 90 años a la Señora Beba, es una ocasión maravillosa para acordarnos de una gran mujer que acompañó a un gobernador de Zacatecas muy trabajador y visionario respaldándolo siempre y a cada instante en cada acción a favor de sus gobernados.

Antier, el jueves 22, supe que la Nena Monreal, si, la señora Magdalena Monreal de Núñez, cumplió 86 maravillosos años. Aprendí a querer a la Nena porque mi mamá me enseñó; era su amiga y el círculo de amistades o conocidos que convivíamos con frecuencia entre el Jardín Hidalgo y la Parroquia, pasaba por enfrente de la tienda El Rayo, propiedad de don Casiano Maldonado; lo más importante de la empresa era la tienda de abarrotes de mayoreo y menudeo y la distribución exclusiva de azúcar refinada y estándar. Contaba también con una papelería que atendía Cholita Delgado y la zapatería, juguetería y regalos que estaba bajo el cuidado y atención de la queridísima Nena Monreal.

La recuerdo con mucho cariño porque aparte de ser muy cercana con mis tías Pepina y Viro Serrano, ellas vecinas de los padres de la Nena: Doña Josefita y don Ismael fue gracias a ella que yo tuve mi primer juguete de pilas en la vida, se trataba de un payaso que tocaba un acordeón y un changuito que tocaba los platillos. ¿Ven que buena memoria tengo?

Saúl su hijo, tuvo la culpa de que todos estos recuerdos se me vinieran a la cabeza cuando me hizo el honor de invitarme a comer con sus padres: la Nena y don Jorge Núñez, desafortunadamente no pude, pero le envié con él a su mamá el libro “Canto a Sombrerete” como obsequio por sus 86 años de edad y conste que no es falta de respeto ni de nada, hablar de la edad de estas dos maravillosas señoras a quienes dedico este texto como un merecido homenaje a la importante trayectoria de su vida.

Gracias por su atención.

benitoalvarez@prodigy.net.mx

http://benitoalvarezserrano.blogspot.com