jueves, 16 de febrero de 2012
Sombrerete "Pueblo mágico"
domingo, 5 de febrero de 2012
CASI MEDIO SIGLO DE LA VOZ DE LLERENA
viernes, 3 de febrero de 2012
Emigración masiva: un saldo más de la derecha
Un frasco peligroso
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jueves, 19 de enero de 2012
¿Es posible el triunfo de la Izquierda en 2012?
martes, 20 de diciembre de 2011
LEER SOBRE POLÍTICA MEXICANA
1925-1965
Te platicaba que Luis Spota hizo que yo me interesara en los libros, allá por mis años mozos. Además a todos los que teníamos en la cabeza el gusanillo de la política, encontrábamos en sus novelas las situaciones que circulaban como mitos sobre las biografías de los políticos que en aquel entonces nos inspiraban y por la admiración que sentíamos al enterarnos que muchas, eran reales o casi reales.
El primer acto político al que me acuerdo acudí, fue la inauguración del servicio de energía eléctrica en Sombrerete, mi tierra allá por 1958. Algo deveras importante si tomamos en cuenta que nos alumbrábamos con quinqués o “aparatos de petróleo” como se les llamaba también. Ya habíamos pasado de hacerlo con velas de cera y de cebo –por cierto- eran fabricadas en las casas ricas, a partir de las colmenas instaladas en las huertas chicas o grandes que poseían, de donde se obtenía la cera que luego en un importante momento, se derretía en un cazo de cobre de esos que traían de Michoacán del merito Santa Clara y en la cocina colgando del techo como adorno, encontrabas aparte de los “garabatos” (ganchos de fierro forjado que servían para colgar la carne, no había refrigeradores, aunque algunos podían utilizar hielo –traído de Durango- caro y escaso) para que los gatos no se la comieran y que tampoco se echara a perder; en el mero centro colgaba un circulo de madera como de metro y medio de diámetro que se podía subir y bajar por medio un hilo y de un carrillo y que alrededor tenía clavos en donde se colgaban los hilos-pabilos para bañarlos a la vuelta y vuelta con la cera caliente por muchas veces hasta que alcanzaran el grosor deseado y al final de la tarea, colgaban, misión cumplida, casi un ciento de velas para alumbrarse en la casa y también para cumplir con las que regalaban a los templos para encenderlas en los altares durante las ceremonias religiosas. También en la casa se hacían las veladoras que se necesitaban para cumplir con los actos piadosos y se usaba tenerlas encendidas en casi todas las casas para pedirles a Dios y a los Santos para la solución de los problemas familiares y personales.
La radio era posible escucharla, gracias a los radios Majestic o Philco que funcionaban mediante unas baterías del tamaño de un block de concreto 40X20X15 que costaban 100 pesos y duraban un mes, con una programación a base de radionovelas para amas de casa, dedicatoria de canciones, noticieros y las novelas –en la noche- para los señores de la casa: “Chucho el Roto” y “Felipe Reyes”, a las 10 de la noche todos a la cama para estar listos para las labores del campo a donde había que estar en camino a las 5 de la mañana cargando el lonche y con unas ganas inmensas de que la lluvia fuera abundante para obtener una cosecha con gran producción.
Cada semana llegaba un camión que en la caja transportaba una planta de luz y un proyector de cine. Casi todos los habitantes asistíamos a la proyección que se llevaba a cabo en un corral circundado con una barda de adobes, había que llevar aparte de la cobija o cobertor de lana para taparse, su correspondiente silla, para sentarse.
Los maestros de las escuelas y el cura de la parroquia nos hablaban del conocimiento y los políticos del orden y el progreso.
La llegada de la electricidad cambió por completo la vida, y 10 años después, la llegada de la televisión, la cambió más: en 1968 empezamos a ver desde diversos puntos en las carreteras, las torres del Sistema Nacional de Microondas y los Juegos Olímpicos.
Fue en ese año que me vi más cerca de la política, asistí al mitin de promoción política del candidato a gobernador: Pedro Ruiz González en Sombrerete, animado por el Charro Zacatecano Antonio Tony Aguilar, andaba yo en los 18, estrenando la mayoría de edad.
Eran los últimos meses del sexenio de Rodríguez Elías, la población, estaba muy feliz de los logros obtenidos durante su gobierno; el cacicazgo de don Leobardo estuvo ausente y eso marcó la diferencia del anterior, de Panchito, cuando se metía hasta la cocina e impedía el desarrollo y el progreso del Estado en aras de su enriquecimiento personal y ejercicio del poder tras el trono quesque “aconsejando” o actuando como patriarca –dijo él mismo- de los políticos y de la política en Zacatecas.
Rodríguez Elías caminó exitoso por habérselo quitado de encima gracias a que el presidente López Mateos, que lo nombró Embajador en Guatemala primero y después en Portugal.
Empezó a ponerse en orden y funcionamiento el ministerio Público y el Poder Judicial para acabar con la ola de violencia y la serie de venganzas con homicidios entre familias y el abigeato y rescatar el respeto a la figura y representatividad del Jefe del Ejecutivo.
El progreso en el campo empezó a avizorarse gracias a que el crédito agropecuario hizo acto de presencia encabezado por el recientemente fallecido Jacinto Lárraga, que venía de organizar lo mismo en los campos del Valle del Yaqui y aquí, como Jefe de Zona del Banco Agrícola y gracias a los buenos resultados ya, con agricultores que dejaron las yuntas y los tiros de mulas para cultivar la tierra, entonces, arriba de potentes tractores obtenían cosechas tres o cuatro veces más que antaño. Lárraga indujo luego, la participación de la banca privada (Bancomer, Banco Mercantil de Zacatecas) en el financiamiento al campo para completar la participación del Estado.
Luego de subirse en tractores vendidos por Daniel Carrera y Juan Zesati, los progresistas agricultores se subieron en camiones de 8 toneladas para transportar sus cosechas y enseguida a las pick ups y hasta automóviles para trasladar a sus familias, la Conasupo acopiaba toneladas y toneladas de maíz y frijol y la ganadería vivió su mejor momento.
La producción de frijol en Zacatecas empezó a significarse hasta llegar a conocerse como el granero de México. Por cierto, aquí les presumo que mi papá don Salvador Alvarez, fue el primer zacatecano en atreverse a sembrar en la Col. González Ortega: Frijol Negro, imposible de pensar en aquel tiempo, porque estábamos acostumbrados a los pintos y bayos.
Mi llegada a Zacatecas fue a causa de que formé parte de un comité pro.construcción de una escuela secundaria en la González, con tan buena suerte que la propusimos al gobernador Ruiz González en abril y en mayo, ya estaba de visita en mi casa para hacer una realidad esa obra, nada menos que el sub-secretario de Educación Pública, don Arquímides Caballero y el Arq. José Ángel Peschard, Jefe de Zona de la Construcción de Escuelas para llevarnos la buena noticia, se construiría allí, la primera secundaria técnica agropecuaria del País y empezaría a funcionar dentro de 3 meses: al inicio del nuevo ciclo escolar, como fue.
El 12 de diciembre de 1969 ya estaba yo trabajando en la Tesorería General del Estado y caí de pié, pronto fui escalando puestos y al permitírseme alternar con las personalidades de la política, fue naciendo en mí la necesidad de prepararme cada día para poder hacerle frente a tan importante oportunidad.
En mayo de 1970 durante la gira por Zacatecas en la campaña del Lic. Luis Echeverria, me tocó cubrir en un momento de emergencia a la persona que comisionaron de estar al pendiente de atender a dos importantes mexicanos que acompañaban a don Luis en su campaña: don Carlos Trouyet, entonces dueño de Teléfonos de México y don Manuel Espinosa Yglesias, dueño del sistema Bancos de Comercio; les negó una botella de whisky lo que motivó su enojo y amenaza para dejar la gira, me seleccionaron a mí para que, cargando una caja del vital liquido, acompañara a los señores la semana que estuvieron recorriendo el Estado.
Todo esto y muchos más momentos importantes en el desempeño de mi trabajo además de las recomendaciones de un maestro que me encontré y que había sido cercano a don Leobardo y al gobernador Minero Roque; con sus platicas, sus anécdotas y sus enseñanzas, resultó el mejor maestro de política que me pudiera encontrar. Me refiero a don Pancho Trujillo y a quien le agradezco mucho todo lo que me enseñó y exigió para el buen desempeño.
Para poder andar en esos círculos, había que prepararse, estudiar. En 1971 con la celebración del Año de Ramón López Velarde y con la visita de tantas distinguidas personalidades con quienes me tocó alternar y atender por encargo del gobernador, supe que había que hacerlo con mayor razón para poder platicar e intercambiar entre otros, con don Roberto Cabral del Hoyo, con don Juan José Arreola, quien por cierto me recomendó que siguiera escribiendo como yo lo hacía y que no estudiara gramática.
Ya había leído El Zarco de don Ignacio Manuel Altamirano y Al Filo del agua de don Agustín Yáñez, Secretario de Educación a quien le presumí personalmente que había leído su libro; pero me di cuenta de que había que hacerlo más y más seguido, leer, leer y leer, los periódicos, revistas y los libros que se pudiera. Pero el que me llamó mucho la atención fue la tetralogía de Luis Spota la serie llamada La Costumbre del Poder: Retrato hablado (1975), Palabras mayores (1975), Sobre la marcha (1976), El primer día (1977), leídos por más de un millón y medio de personas y con mayor razón, en ese momento a propósito de la sucesión presidencial de López Portillo.
Qué bueno Mario Padilla, que ya leíste “Casi el paraíso”, por cierto, ya encontré “El Primer día” que prometí prestarte con la esperanza de que lo disfrutes como nos sucedió al más del millón de personas que lo leímos en su tiempo y admiramos a quien además de ser un gran periodista y gran ser humano, tuvo tiempo para ser fundador del Consejo Mundial de Boxeo que ahora ostenta José Sulaimán a quien también conozco, por ser compadre de mi jefe Lárraga y termino con frases célebres de Luis Spota:: "La política es el deporte más caro, la actividad más costosa de ejercer en el País.", "El político muchas veces confunde la oratoria con la política." y "La prensa ha ido perdiendo una función crítica, ha ido aliándose al gran proveedor que es el estado."
Benito Álvarez Serrano
http://benitoalvarezserrano.blogspot.com
jueves, 6 de octubre de 2011
EL PÉSAME DE JOSÉ SULAIMAN POR JACINTO LÁRRAGA


En días pasados sufrí la penosa y muy triste noticia de la muerte mi amigo más antiguo y uno de mis más queridos, Jacinto Lárraga, nieto de un potosino héroe de la Revolución Mexicana, con quien cursé varias etapas de mi educación y quien fue mi compañero de “pandilla”, tradicional de aquellos años escolares de la adolescencia y temprana juventud. Jacinto fue quien prácticamente me introdujo al mundo del boxeo.
Después de tener yo de niño miedo hasta de la sombra de los que ahora llaman bullies, un día, cuando cursaba el quinto año de primaria, me tocó la suerte de “sonarme” al más bravo de primaria —él también me puso un ojo morado— y de ahí me entraron ánimos de venganza sobre todos los que antes me habían dado. Jacinto me hacía la lista de a quien esperaría yo a la salida de clases. Después formó una pandilla, supuestamente para enfrentarnos a otras, también de niños. Él, Jacinto, era el capitán quien empezaba a retar a los rivales y ya cuando estaba lista la pelea, me pedía a mí que “le entrara”, a lo que yo le contestaba: “¿Y yo por qué?”. Él me decía: “Un Sulaimán nunca se raja”. Hace unos días nos reunimos para comer en la ciudad donde vivía, San Luis Potosí, donde recordamos con gran alegría y carcajadas nuestros años felices de juventud.
Un día Jacinto me invitó a una función de box profesional, pero al tratar de entrar, no tenía dinero para el boleto de admisión —yo ni sabía que cobraban— por lo que acepté entrar a cambio de participar en la pelea que llaman de “botana”, acostumbrada en provincia como principio de la función entre niños de 10 a 13 años, a escondidas desde luego de mis padres; me quitaron la camisa y los zapatos, me arremangaron los pantalones, me pusieron guantes, con Jacinto como mánager en mi esquina y me aventaron al ring. Ese día, cuando apenas tenía unos 11-12 años, entró en mi mente y corazón el boxeo, para nunca salir más.
Durante esos años de adolescencia, temprana y toda mi juventud, conocí todos los pesares del boxeo, el abuso al peleador, la ingratitud, la falta de apoyo médico, el pensamiento: “Primero la muerte que perder”, el grito de aquel público: “¡Queremos sangre!”; el boxeador que después de la pelea no tenía ni dónde ni con qué curarse; el ver enfrentarse a un peso mosca con un ligero; el uso del boxeador como si fuera mercancía; la sed insaciable de fama y diversión de las porras a costa de su campeón; la autonomía e independencia de las comisiones de boxeo sin importarles nada de las demás y tantas y tantas cosas que fueron la semilla, que plantada por años en mi mente, me condujeron con todo el WBC-CMB a librar una batalla sin barreras, a veces en contra de todo y de todos en favor de la protección al boxeador, cuando el destino me llevó el 5 de diciembre de 1975 a África, a la inesperada primera elección como presidente del Consejo Mundial de Boxeo, que con pena, pero gran orgullo, todavía conservo, y que fue cuando tuve la oportunidad de actuar con ese gran grupo de comisionados mundiales a tomar como bandera nuestra lucha por la seguridad del boxeador.
Así es que, queridísimo compadre Chinto, gracias por haber plantado en mí esta semilla que he llevado dentro durante todos los días de mi existencia y que le han dado valor y sabor a mi vida. Compadre, por allá nos veremos algún día de estos en donde estás, ya con seguridad descansando en paz, al lado de muestro Ser Supremo, Dios, para luego juntos, si Dios no dispone otra cosa, seguirle “dando vuelo a la hilacha”.
Muchas gracias por su atención y hasta el próximo domingo.
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Boxeo en vivo, noticias y videos.
Artículo publicado en EL UNIVERSAL 25 09 2011 Titulado GANCHO AL HÍGADO.
