jueves, 16 de febrero de 2012

Sombrerete "Pueblo mágico"


Secretaria de Turismo Federal y Gobernador nombrarán a Sombrerete "Pueblo mágico" este viernes

Jueves, 16 de Febrero de 2012 23:03 zacatecas online
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Zacatecas, 16 de febrero.- La secretaria de Turismo Federal, Gloria Guevara Manzo, estará este viernes en Sombrerete para entregar el nombramiento, junto con el gobernador Miguel Alonso Reyes y el alcalde Daniel Solís Ibarra, a la 1 de la tarde en la plaza San Francisco.
El municipio será el tercero en el estado de Zacatecas en recibir este reconocimiento -los otros son Teúl de González Ortega y Jerez-, y el 50 a nivel nacional.
Luego de la entrega del nombramiento se hará un recorrido por la muestra gastronómica y artesanal, así como por el centro histórico para visitar el templo de La Soledad, el de La Vera Cruz y el de Santo Domingo.
Para que Sombrerete obtuviera el título de Pueblo Mágico se debió trabajar durante 7 años en 3 administraciones municipales.
Se hicieron diversas obras en la plaza principal, el mercado, de agua potable, alcantarillado y otras para darle un cambio de imagen urbana y tener en buenas condiciones el centro histórico.
Uno de los requisitos para ser Pueblo Mágico es contar con la necesaria infraestructura turística y actualmente tiene 6 hoteles. La riqueza arquitectónica la posee con más de 20 templos de estilo barroco que se caracterizan por sus catacumbas y mausoleos.
sombrereteA 30 kilómetros de la ciudad de Sombrerete se encuentra Sierra de Órganos, que cuenta con lugares especiales para acampar y está ubicado en medio de impresionantes formaciones rocosas, donde se han filmado varias películas.
Algo de historia
Sombrerete fue descubierto por don Juan de Tolosa la mañana del 6 de junio de 1555. Acompañado por un reducido grupo de españoles y de religiosos encontró casi a flor de tierra minerales preciosos en la cañada que bautizaron como San Nicolás Obispo.
Muy cerca de ahí se encuentra un cerro al que nombraron Sombreretillo, puesto que a decir de ellos tiene una forma de sombrero que se usaba en aquella época. A la ciudad le pusieron el nombre de Sombrerete.
El 2 de febrero de 1556 el fraile Jerónimo de Mendoza llevó desde Sevilla, España, la imagen de la virgen de La Candelaria como regalo de Juan de Tolosa a los nativos que vivían en un cerro cercano.
Aunque esta virgen no es la patrona de Sombrerete, en su honor se realiza la feria regional de La Candelaria en la que se realizan eventos como danzas, carreteras de caballo y una cabalgata.
Este pueblo cobró importancia cuando los mineros y vecinos de esa comarca comisionaron al diputado Alonso de Llerena para que fuera a la nueva Galicia, capital de la Audiencia Real, a solicitar que se concediera a Sombrerete la merced de ser villa, y a partir del 23 de noviembre de 1570 se llamó Villa de Llerena.
sombrerete1La prolongada bonanza permitió que se fueran construyendo en esta ciudad grandes y hermosas viviendas para los dueños de minas como los hacendados y comerciantes, además de imponentes templos, jardines y edificios públicos, como el palacio municipal.
No fue solo la minería la que detonó el desarrollo de este pueblo, pues el comercio ocupó un lugar importante, tanto así que en 1761 se fundó en Sombrerete la primera Cámara de Comercio de la República Mexicana.
Durante el período colonial también fue el asiento de grandes haciendas ganaderas y agrícolas con una alta producción de carne y lana.
Parte del Camino Real de Tierra Adentro
Sombrerete fue subdelegación de intendencia de Zacatecas, lo que obligaba a tener más comunicación hasta con la capital del Virreinato.
Los continuos viajes hicieron que el camino fuera más marcado y con el tiempo se convirtió en la vía de comunicación más importante durante la Colonia y que se fue prolongando en cuanto se iban conquistando nuevas tierras para la Colonia española.
Esta ruta hoy se conoce como el Camino Real de Tierra Adentro que, saliendo de México, pasaba por Querétaro, Zacatecas, Fresnillo, Sombrerete, Durango, Parral, Conchos, Chihuahua, Paso del Norte, Las Cruces, Alburquerque y Nuevo México.
No toda la gente que llegó a Sombrerete fue a buscar fortuna. Algunos llegaron siendo ya muy ricos, como don Juan de Angulo, que al ver que el convento de San Mateo de Sombrerete estaba a punto de caerse, destinó buena parte de sus recursos para reconstruirlo, considerando los planos originales.
El conde de San Mateo de Valparaíso, don Fernando de la Campa y Cos, también con sus propios recursos construyó el templo y convento de Santo Domingo, en 1741.

domingo, 5 de febrero de 2012

CASI MEDIO SIGLO DE LA VOZ DE LLERENA


PARA EL INGENIERO MANUEL DOMÍNGUEZ SANDOVAL

Por: Benito Álvarez Serrano.
“Que, el hijo de don Pantaleón y de doña Felipa, se salió del Seminario. Que, ya no quiso ser sacerdote, y ya vive aquí desde hace poquito, igual que el Chato Pérez; el hijo de don Jacobito que también se arrepintió”.

Ese era el comentario que hacían las señoras amigas de mi mamá a la salida de misa cuando pasaban por “La Espiga de Oro”, tempranito, para comprar el pan para almorzar y mandar a sus hijas e hijos al colegio… de las madres o de los hermanos o a la escuela.
Una mañana cotidiana en el corazón del Mercado Sotelo de Sombrerete se disfrutaba: levantarse a fuerza para ir a misa a La Parroquia atravesando por el amasijo en donde los panaderos trabajaron toda la noche elaborando los suculentos bolillos, conchas, calamares, polvorones, etc., lograran que estuvieran recién salidos del horno para que llegaran así, a las mesas de los madrugadores clientes de nuestra panadería.

Al salir a la calle se respiraba el aire fresco y la alegría de “los puesteros” que muy laboriosos se ocupaban de acomodar las frutas y legumbres en artística presentación, llamando la atención de las marchantas que a la salida de misa, las comprarían para llevarlas a sus casas y convertirlas en deliciosos y disfrutables manjares para la familia.

El Mercado Sotelo, era un espectáculo: Todos, barriendo y regando el frente de sus casas o establecimientos, para que la calle luciera limpia y llena de vibrante energía para el intercambio comercial. El escenario, estaba preparado para empezar un día más de labores; los comerciantes con su mejor sonrisa y su buena disposición, listos para asumir su papel como abastecedores de alimentos.

Formaba parte del paisaje, el paso de los hermanos del colegio caminando a prisa y con paso muy firme, como escolta, de dos en dos, encabezados por el Hermano Superior don José Refugio Castellanos Barajas, rumbo a la Parroquia de San Juan Bautista a donde acostumbraban asistir a la celebración de la Santa Misa todos los días. Algunos de nosotros, alumnos, los seguíamos como en desfile

El señor Cura, se llamaba José Trinidad García Franco, el vicario Maclovio Mireles; luego llegó un sacerdote más: Gonzalo Luévanos, que empezó el rescate del abandonado Templo de Santo Domingo, que permanecía  cerrado al culto. Fray Serafín del Refugio Barragán, estaba al cuidado de la sede Franciscana acompañado de un hermano lego de avanzada edad, solo los dos en semejante edificio muy deteriorado y al que le urgían tanto como al Templo de San Francisco urgentes reparaciones o restauración total, en Tercera Orden, se celebraban las misas que mi tía Lola Álvarez, musicalizaba con el armonio todas las mañanas, alternándose con Aurora Cordero; las ministras, como se les llamaba a las dirigentes de la Tercera Orden Franciscana, fueron mi madrina Cuca Martínez y Amada Esquivel y a los Terciarios los dirigía don Julián Bueno. En la Parroquia en el coro se desempeñaban Manuel García y don Pedrito Solano.

La salida de misa, marcaba el inicio mercantil del día. Todo mundo pasaba a abastecerse en el Mercado Sotelo y sus alrededores, para servir el almuerzo y mandar los muchachos a la escuela o al  colegio.

La bonanza comercial se apreciaba por todas partes: todo mundo tenía con que comprar.
Los sábados al mediodía, era una fiesta: los trabajadores de las minas de Tocayos y San Martín, recibían sus rayas al igual que los trabajadores de la construcción y de otros gremios. La actividad en las cantinas y billares se apreciaba muy movida, los locales ocupados a toda su capacidad por “los trabajadores muy gustadores” en merecido recreo semanal, a cuadra y media a la redonda estaban en servicio seis cantinas, me acuerdo de “La Perla” y “El Gato Negro” de don Aurelio Puente, “El Tunel 6” de don Juan González “El Cebú” (que también era político), ” La ochenta y una” de don Leopoldo Santos; “El Retiro” de Chavel Gutiérrez y la que estaba enfrente de la Parroquia, en Los Portales, propiedad de don Pepe Yuén. ¿Cuál hambre?

El entorno del Mercado Sotelo estaba formado al oriente por la calle que lleva ese nombre, con la tienda de ropa del señor Valencia a quien se acusaba de Protestante, que en aquellos tiempos era cosa que provocaba rechazo social por no profesar la religión de casi todos; la casona de El Nuevo Mundo: abajo, la tienda de don Pancho Castañeda y arriba las oficinas de la Cámara de Comercio, por cierto la primera de América Latina bajo la conducción de su flamante gerente El Prieto Frayre; enseguida La Marina, tienda de ropa y telas de don Severiano Cordero y su hijo don Delfino; Las dos Repúblicas, tienda de mayoreo y menudeo de abarrotes, discos, radios y tocadiscos de don Mario Serrano y su esposa doña Eva Domínguez, que en el zaguán funcionaba primero una diecera que tocaba discos de 78 revoluciones por minuto, depositando una moneda primero de 10 y luego de 20 centavos, que le dio paso a la modernidad y en su momento la primera Rock Ola ya con sonido stereo, conocida en Sombrerete que tocaba discos de 45 rpm por 20 y luego por 40 centavos la canción.

Don Mario Serrano, era un comerciante de vanguardia. Muy trabajador, ingenioso, creativo y amante de los adelantos tecnológicos de aquel momento 1960, hace 50 años. En su tienda estaban a la venta, las novedades del momento por ejemplo los primeros encendedores de gas irrellenables conocidos: los Cricket, las novedades en discos y la evolución que experimentaron los aparatos de radio, tocadiscos y consolas. Philco, RCA, Telefunken, las primeras planchas eléctricas, las licuadoras y todas esas novedades que llegaron junto con la época. Hacia apensa 2 años que teníamos energía eléctrica proporcionada por la CFE.

El arroz, el azúcar, la sal, venían en costales de 50 kilos, la harina de 44 y se despachaban delante del cliente según la cantidad solicitada, en bolsas de papel de envoltura o de estraza. Dada la gran cantidad de gente de las comunidades y rancherías que llegaba los domingos para hacer sus compras estar pesando conforme fueran pidiendo retrasaba la atención a la clientela y fue don Mario el que trajo a Sombrerete las primeras bolsas de polietileno para hacer empaques como los que ya se usaban en la venta del detergente y se empezaron a “kiliar” el arroz, el azúcar, la sal, etc. no había todavía selladoras al alcance del público en general y las cerrábamos atravesando una segueta entre el polietileno y la llama de una vela. Los días para embolsar eran el jueves y el  viernes para que el sábado y el domingo el despacho de las mercancías fuera más expedito.

Las mañanas de los domingos, eran días comercialmente muy animados. Eran trabajadores muy alegres Formábamos parte de un pueblo de gente muy feliz. Todo lo que desarrollaba enfrente del Convento, era la convivencia más perfecta que se puedan imaginar, había un domo como les llaman ahora, tejabán entonces, sostenido por pilares de fierro vaciado -a lo mejor estilo Art Noveau-, y debajo de esas laminas acomodadas como nave industrial, estaban una serie de puestos hechos de madera en donde se expendían toda clase de productos. Los extremos eran la casa de don Serafín Cirión donde estaba la Botica del Mercado de don Jesús Ayala (ahora, la mueblería Santoyo; por cierto, sentí mucho el fallecimiento de mi admirada doña Concha Domínguez, mujer admirable, trabajadora, entrona y valiente como pocas he conocido), el depósito de vinos y licores “La Sevillana” de don Jacobito Pérez, “El Jonuco de don Julio Castillo y enfrente la cuadra que se formaba con la tlapalería “La Mariposa” de don Julián Cervantes, el Salón Imperial del  señor Rojero, la casa del contador Raúl Acosta y doña Nieves Rojero, la tienda de El Salero y la de don Agustín Rojero y el cine San Francisco. Me acuerdo de la tienda que estaba en la esquina del Templo de Tercera Orden, también muy famosa si no me equivoco su dueño, se llamaba Chano.

En los puestos fijos hechos de madera, estaba la “Nevería El Popo”, donde vendían unos deliciosos raspados de hielo con jarabes de todos los sabores que tenía enfrente la cantina La Perla, y la de don Mario Serrano. Luego seguía el puesto de la familia del Güero Díaz y Toña Mora y los de don Rafael Narváez y su hermano papá de Andrés y familia y enfrente la tienda “La Marina” de don Severiano Cordero y su hijo don Delfino; enseguida El Nuevo Mundo de don Pancho Castañeda. Luego pusieron en medio los puestos de las muchachas que vendían fruta y la joyería de don Manuel García en la parte de atrás estaba un puesto grandote vendiendo cañas y naranjas al mayoreo, donde Miguel Sánchez aprendía sobre los secretos del comercio en grande de su padre don Juan Zenón Sánchez, quien por cierto, montó en su momento una gran tienda de abarrotes a la que luego le compitieron los Rojero, cuando por primera vez vi en mi vida, jamón embutido y rebanadoras eléctricas importante detalle porque estoy hablando de 1960, cuando los pasteles Marinela eran una verdadera e impresionante novedad como los “Gansitos” que era de las pocas golosinas que podíamos comprar. Teníamos mucho dinero pero no había muchas golosinas que comprar, estábamos en otros tiempos los niños de ahora, son muy felices por la gran variedad de que ahora disponen para tener juguetes y saborear muchas golosinas.

Viniendo hacia la rinconada, al lado de El Popo y enfrente de la tienda “El Esfuerzo” de Simonita Román y la cantina “El gato negro”, estaban los puestos de mi tío Manuel Álvarez y El Rotario Bertaud; los de Lupe y Lucila Domínguez hijas de don Pantaleón, Lino Muñoz y Ernesto Bertaud y Sostenes Muñoz, enfrente el restaurante Pénjamo de doña María, la frutería de don Pedro Sánchez y la de abarrotes también de Ernesto.

Los productores, llamados cariñosa y respetuosamente “rancheros”, vendían sus cosechas y obtenían el dinero con que hacer comercio y  llevar mercancías para subsistir en sus respectivas comunidades. Como la oferta gastronómica no era tan grande, muchos de ellos almorzaban pan y refresco en los mostradores de nuestra panadería, la que se mantenía abarrotada por casi todo el día domingo, disfrutando por partida doble al degustar deliciosas conchas de Chocolate y otras especialidades con el paladar y con el olfato “El santo olor de la panadería” como lo dijera del Bardo Jerezano Ramón López Velarde; igual que se observaba en todos los comercios del Mercado Sotelo. Yo iba a trabajar a la tienda de Mario Serrano para colaborar con sus hijos en el manejo de las mercancías adquiridas por los rancheros principalmente para su consumo durante la semana y era un momento culminante cuando doña Eva, nos llamaba a todos los “trabajadores” para dar cuenta de una charola de “brujas” de las de que preparaba e hizo famosísimas don Carlos Bustos y que,  su apreciable familia dentro de la que se cuenta mi apreciada y querida Martha Sánchez, hija de don Juan Zenón y Merceditas, esposa de Vinicio y que no obstante que estoy hablando de hace 50 años, las “brujas” siguen conquistando el paladar de los sombreretenses y los que saben de ellas.

Y el motivo de esta historia: la tienda de don Pantaleón Domínguez y la Panadería La Espiga de Oro de don Salvador Álvarez (mi padre), en el 220 que antes fue 32 de la calle Mercado Sotelo, allí precisamente donde viví todo esto que hoy les cuento, un hombre de origen campesino, alto, venerable, atendía su miscelánea especializada en sombreros y accesorios para campesinos, ayudado por sus hijas Lucila y Lupe, no descuidó nunca ni su origen ni su rancho y en su casa, en la calle Mina, tenía un corral con establo, su esposa doña Felipa, ordeñaba todas las mañanas las 4 o 5 vacas que podía tener en el pueblo y en el zaguán ponía su vendimia de leche, a la que a mí también me tocaba acudir para luego tomarla con chocolate Morelia Presidencial a instancia de los anuncios que mi mamá doña Raquel Serrano, escuchaba por la radio en el programa de las 8 “el Reloj Musical” en la W, antes de partir al Colegio de los Hermanos donde cursaba la instrucción primaria y casi terminaba.

Nunca nos explicaron ampliamente por qué, pero el sentimiento de todas las familias siempre era en el sentido de la preservación y defensa de la Fe, y uno de los principales protagonistas de La Cristiada, de hacía 30 años, don José María González y Valencia, Arzobispo de Durango falleció y las manifestaciones de duelo fueron impresionantes. El año anterior murió el Papa Pio XII quien tuvo destacada participación en la Guerra Mundial, ahora, teníamos -toda proporción guardada-, a un guerrero propio, nuestro y que en su traslado de la ciudad de México a Durango y a su paso por Sombrerete, el cortejo fúnebre, marcó esa noche que sus restos fueron velados en la Parroquia. A la orilla de la carretera desde Sain Alto donde empieza el territorio del Arzobispado de Durango en territorio zacatecano, hicimos valla miles y miles de feligreses para luego pasar por enfrente del catafalco a rendir nuestros respetos.

Don José María González y Valencia, era muy admirado y querido por la valentía con la que enfrentó al gobierno del Gral. Calles durante la persecución religiosa que hace pocos años, apenas, beatificó e hizo santos a muchos de los más destacados defensores de la religión católica en nuestra tierra. Las historias de horror que nos contaban sobre el sufrimiento de Los Cristeros a manos de los represores callistas en contra de las manifestaciones de culto católico como las piezas más acabadas de tortura y barbarie como rebanarles las plantas de los pies para que caminaran sobre brasas, colgarlos de los dedos de las manos y sacrificarlos de la manera más sangrienta que pueda imaginarse y como botón de muestra. El sentimiento antigubernamental prevalecía a pesar de haber pasado ya 30 años y estábamos en el velorio de un arzobispo que permaneció en el cargo desde 1922, hasta 1959 en que falleció.

Fue así como vivimos los tiempos en que las vocaciones religiosas se dispararon y varios jóvenes de nuestra comunidad, salieron de Sombrerete rumbo al Seminario y a la casa de formación religiosa de los Hermanos de la Sagrada Familia y las Madres del Sagrado Corazón en Durango, Uruapan y  Zamora. De mi familia fueron dos monjas y dos sacerdotes hijos de una sola familia, la de mi tío Miguel Alvarez y doña Cuca Martínez.

Luego en ese mismo tiempo fue nombrado Obispo de Mazatlán, don Miguel García Franco, hermano de nuestro cura don José Trinidad y un grupo como de 10 jóvenes entre los que estaba el padre Saúl Monreal, emigraron al puerto para formar parte de los primeros alumnos del nuevo seminario, así que a falta de escuelas de educación superior o media superior a la mano, optaban por la carrera religiosa; por lo que la llegada de Manuel Domínguez y el Chato Pérez, de regreso y sin haber logrado el sacerdocio, fue un golpe sentimental muy fuerte para sus familias principalmente y también para el pueblo católico.

Manuel Domínguez no se adaptaba al medio producto de los conocimientos adquiridos a su salida del Seminario y después supimos que antes de llegar a Sombrerete, había cursado estudios de  Agronomía en la escuela de Ciudad Juárez y empezó a demostrar su inquietud con la fundación de un periódico semanal que se llamó “La Voz de Sombrerete”, que le imprimían en Fresnillo y que resultó toda una novedad en una localidad como la nuestra a donde solo llegaba El Sol de Durango algunos nacionales y las revistas de moda como Los Supersabios y la Familia Burrón, entre otras que podíamos adquirir en el puesto de revistas de don Miguel Sánchez .

Dicen que van por el 40 aniversario del periódico, yo creo que debe tomarse en cuenta desde entonces.

El ingeniero Domínguez, se desempeñaba como topógrafo en el extinto Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización, en la ciudad de Zacatecas formando parte de las brigadas de ingenieros y topógrafos dedicados a deslindar los predios producto de la repartición de tierras y la formación de ejidos y colonias, que ahora conocemos.
El fin de semana y en sus tiempos libres, los dedicaba a darle vida a una oficinita que tenía en un cuarto que le rentó al padre Fray Serafín junto de la taquería de doña María (donde por cierto, preparaba unos tacos fritos de papa con queso, que al solo recordarlos se me hace agua la boca), a unos pasos de la puerta principal del Convento en donde tenía su máquina de escribir Remington, lo que era admirable porque creo que los únicos que escribían a máquina aparte de él, era el Prieto Fraire en la Cámara de Comercio y el hermano José Castellanos en el Colegio.

Muy temprano los domingos empezaba la venta del periódico semanario “La Voz de Sombrerete” y a mí, me llamó mucho la atención ese hecho que me llevo a ir como quien no quiere la cosa para verlo escribiendo en máquina en medio de una montaña de papeles sobre el escritorio que presidia esa modestísima oficina. Pronto me encontró acomodo y me daba la comisión de ir a cobrar los recibos que expedía por los anuncios publicados a las diferentes personas que le ordenaban publicidad.

Luego ya con el tiempo, me puso a escribir notas sencillas con la básica: “qué, cuando, como, en donde, a qué horas y por qué”, que como me han servido a lo largo de mi vida aparte de la facilidad que me heredó mi madre doña Raquel Serrano, que sin preparación alguna, era una gran conversadora y dueña de una capacidad de descripción maravillosas.

Manuel Domínguez Sandoval, era dueño de un gran sentimiento y compromiso patriótico: trabajaba para el gobierno, pero era opositor al régimen; se ostentó como panista en Sombrerete, donde luchó por las causas de los necesitados y porque el progreso llegara cuanto antes a nuestro municipio y creo, firmemente, que fue un hombre incomprendido; desafortunadamente incomprendido.

Desde las páginas de su periódico que ahora se llama La Voz de Llerena, fustigaba a las autoridades y a los responsables de hacer bien las cosas cuando fallaban y las hacían mal y donde también, siempre proponía las obras y las acciones que beneficiarían a Sombrerete y lo llevarían al progreso tan deseado por sus habitantes.
Si hacemos un balance y un recuento puntual de lo que se ha hecho, de lo que se pudo y lo que se dejó de hacer en este medio siglo, tendremos que reconocer que fue una voz que predicó en el desierto. La situación actual no corresponde. Se defienden diciendo que “el hubiera” no existe.

Su partido –o mejor dicho sus compañeros de partido- siempre lo obstaculizaron y lo convirtieron, desgraciadamente, en un aspirante eterno. Acompañó a un gran panista don Carlos Stephano siempre y lucharon por lo que ahora, cosecha su partido y considero, que el PAN tiene una deuda con Manuel Domínguez Sandoval. Los que la alcanzaron, deben reconocer a los que la corretearon.

Cuántas personas quisiéramos que una obra nuestra permaneciera por medio siglo vigente y con todo un futuro por delante gracias a que después de su fallecimiento, sigue llegando a las manos de los lectores que cada semana se enteran de las últimas noticias y del estado de las cosas en su comunidad, que durante su vida ha visto nacer y morir infinidad de semanarios y publicaciones. Por este motivo y por su trayectoria profesional y política, tenemos una deuda de justicia histórica con Manuel Domínguez Sandoval, principalmente por ser el fundador del semanario más longevo de Sombrerete.

Felicitar a sus hijos por seguir publicándolo y que no dejen de hacerlo jamás.
Yo quiero agradecer públicamente a Manuel Domínguez por abrirme la puerta a este maravilloso mundo de la comunicación. Me considero en una magnífica posición, soy editor, tengo más de 25 obras publicadas y hay un libro editado por mí en 30 mil aulas de secundaria en todo el País, formando parte de la su Biblioteca de Aula y una de mis mayores satisfacciones ha sido rescatar la obra maestra de la Historia de Zacatecas como lo es el Bosquejo Histórico de Zacatecas con los dos tomos de Don Elías Amador y los dos del maestro Salvador Vidal con una edición de cinco mil colecciones. Edición en la que invertí todo lo que tengo con el propósito de que no se pierda ya que en los 102 años de su existencia existen cuando mucho 4 mil colecciones para un Estado con casi millón y medio de habitantes y lo hice con el único propósito de que los jóvenes de ahora y los del futuro tengan en donde investigar nuestros orígenes como zacatecanos desde los tiempos más remotos. Gracias a la invitación de Manuel Domínguez a entrar en este mundo de la comunicación, tengo estos resultados y se los brindo como un homenaje a su memoria.

A la hija del ingeniero que me envió un mensaje para que escribiera algo sobre su padre con motivo del próximo 40 aniversario .yo digo que es medio siglo- de La Voz de Llerena, le agradezco mucho que me lo haya pedido, mire de todo lo que me acordé. No me acuerdo cuanto tiempo hace que se fue, pero su ausencia se siente.

Al poner los nombres de todas las personas que menciono en este texto, lo hago también como un homenaje a su memoria y por haber participado en la construcción de este Sombrerete y a Martha Rueda de Domínguez, la felicito por haber sido la inspiración de su marido y de sus hijos para que no abandonen tan importante obra, deseo con todo el corazón que La Voz de Llerena siga por siempre con la Voz de Sombrerete.

Nota: Con la esperanza de haber hecho un buen trabajo, solo les digo que el que me corrige mis textos, Emilio Noguez, anda de vacaciones y no revisó este.

viernes, 3 de febrero de 2012

Emigración masiva: un saldo más de la derecha


Por Arturo Romo Gutiérrez

La nueva depresión económica y los enredos financieros en que está inmerso el mundo capitalista, ha puesto de relieve su vulnerabilidad y evidente caducidad.
No se quiere decir con esto que su derrumbe es inminente y que ipso facto florecerá una nueva civilización sustentada en la justicia, la equidad y la cooperación fructífera entre todos los pueblos de la tierra. No. El imperialismo no es un juego de niños, pero los niños bien podrían jugar un papel muy importante para acelerar el despertar de la conciencia por un mundo menos bárbaro y más humano que el sustentado en la explotación del hombre por el hombre, el predominio del fuerte sobre el débil y la apropiación indebida de riquezas y recursos ajenos por medio de la fuerza bruta o la habilidosa manipulación.
El comentario es pertinente a la luz de un hecho que sorprende gratamente: más de cinco mil niños enviaron al Presidente Barak Obama y al Congreso de Estados Unidos, una carta escrita a mano para pedir, como deseo de fin de año, que se suspenda la deportación de sus padres indocumentados y evitar así la separación de sus familias. (Notimex. La Jornada)
La iniciativa no es de importancia menor, porque revela que la crueldad es una de las características consustanciales al Imperio. En este caso, el del infamante trato que se da a los inmigrantes indocumentados. Se percibe a simple vista que lo menos importante a la solución de las crisis recurrentes del capitalismo, es la consideración del ser humano.
Se apela, una vez más, al fácil expediente de la deportación masiva de indocumentados, para tratar de paliar sin éxito la incapacidad de generar empleos. Hasta el Washington Post denuncia en un editorial que ”La inhabilidad del gobierno para hacer una revisión completa de la política migratoria, significa que once millones de inmigrantes indocumentados…viven y trabajan en la sombras…Mientras el Congreso apenas y se ocupa del tema, los inmigrantes, elemento vital de la economía estadunidense, reciben un trato injusto.”
Explotación, violación de sus derechos humanos más elementales, como lo son los del trabajo, la salud y la educación, discriminación, y ahora deportación, que significa disolución de las familias, es la realidad de los inmigrantes indocumentados en los Estados Unidos de América.
La directora de la Alianza Nacional de las Trabajadoras Domésticas, Ai Jen Poo, expresó que “todos los niños, sean o no inmigrantes, saben que la separación familiar es devastadora”. Sin embargo, las injustas leyes migratorias adoptadas por varios estados de la Unión Americana, siguen adelante, a pesar de las marchas de protesta organizadas por los afectados y por diferentes organizaciones defensoras de los derechos humanos. Se estima que en los primeros tres años del gobierno de Obama han sido deportados más de un millón de indocumentados.   
No se puede esperar otra medida del Imperio como no sea la de  expulsar el excedente de la mano de obra, misma que reutilizará, como si fuera una simple mercancía, en cuanto concluyan las dificultades económicas. Nada que sorprenda.
Lo que indigna es la indiferencia con la que ve el problema de los indocumentados de origen mexicano, el actual gobierno federal. No pasa de esporádicas y tibias declaraciones diplomáticas, tan demagógicas y falsas como inútiles. Indigna, pero tampoco sorprende. Es bien sabido que el actual inquilino de Los Pinos no es más que un ente ejecutor de las directrices colonialistas emanadas de Washington.
Treinta años de políticas neoliberales, indistintamente adoptadas y sistemáticamente ejecutadas por gobiernos de PRI y PAN (De la Madrid, Salinas de Gortari, Zedillo, Fox y Calderón) han llevado a una realidad escalofriante: Ante la falta de oportunidades de trabajo en México, millones de mexicanos han tenido que abandonar sus comunidades y ciudades de origen. Por ejemplo, durante el gobierno de Vicente Fox el flujo de mexicanos hacia los E. U. alcanzó el nivel histórico de 638 mil personas por año, y en 2007, ya en  tiempos de Calderón, esa cifra se elevó a más de un millón y, como consecuencia lógica, México es hoy el país que más mano de obra expulsa al extranjero.
 Este es uno más de los terribles saldos que dejan los gobiernos de derecha: abandono del campo y de los campesinos, persecución fiscal y retiro de subsidios a los pequeños y medianos empresarios, desmantelamiento del sistema de empresas públicas y nulo fomento de la industria, el comercio y los servicios, no pueden producir otro resultado que la emigración en ruinosas condiciones. Reconozcámoslo: la masiva emigración de mexicanos no es producto de la fascinación que ejerce el sueño americano en nuestros compatriotas, sino la consecuencia de políticas ineficaces y por tanto fracasadas, que ya es tiempo de cambiar.
Ni el PRI ni el PAN. El camino es a la izquierda. La cita: 2012.


18 de dic.de 2011.

Un frasco peligroso


Un frasco peligroso Jesús Silva-Herzog Márquez  9 Ene. 12

Un frasco puede ser un recipiente de agua o de veneno. El mismo envase puede alojar una medicina o una sustancia letal. Por eso importa la etiqueta. Confiamos en el marbete para identificar la composición del líquido, para mantenerla lejos de los niños, para aplicar la dosis correcta, para separar los líquidos de la cocina de los del botiquín o la cochera.

Una de las campañas más intensas de los consumidores en los últimos años ha sido precisamente la batalla por las etiquetas: contar con información veraz y comprensible de lo que uno compra en un empaque. El consumidor (como el votante) requiere información para decidir. No puede arriesgarse a probar con la tripa el misterio de los frascos.

Enrique Peña Nieto es un frasco sin etiqueta porque carece de contenido propio. Puede ser garrafón de gasolina, una olla de sopa vieja o una botella de Coca-Cola. Peña Nieto será lo que otros viertan en el recipiente. Es un envase, un frasco vacío. ¿Alguien puede dudar del peligro que significa beber de un frasco sin nombre? Lo advirtió Manlio Fabio Beltrones y creo que tiene razón: un político sin ideas es un político peligroso.

Si el atractivo del candidato único del PRI es estrictamente formal (una imagen, una carátula, un actor que representa el papel de un político joven), sus respaldos provienen de su vacuidad. No es raro que así sea. ¿Qué mejor para los grupos de interés en México que patrocinar a un político atractivo que no presenta el inconveniente de pensar por sí mismo?

Conforme pasa el tiempo, parece claro que el escándalo de los libros no fue un resbalón menor. La incapacidad del candidato para lidiar ágilmente con lo imprevisto mostró su vulnerabilidad central: no solamente se trata de un político ignorante, sino de un político sin fibra, un cartón sin constitución propia, un estuche sin esqueleto. Si aquel incidente de la chachalaca fue tan nocivo para la primera candidatura de López Obrador fue porque ofreció a muchos dubitativos la confirmación de una sospecha. El candidato de la izquierda no era un hombre tolerante, como mostraba esa orden de silencio al Presidente.

Los escándalos no se evaporan fácilmente cuando conectan con una intuición colectiva, cuando alimentan un recelo preexistente. Ésa es la puntería del escándalo de los libros. Creíamos que Peña Nieto era un actor en busca de un papel protagónico para el que no está preparado. Lo confirmamos. De ahí la posibilidad de que aquel tropiezo con autores y títulos sea más que un accidente para convertirse en una definición.

Digo definición, pero debo decir caricatura. El tropiezo de Peña Nieto no lo convirtió en un político temible, sino risible. En unos minutos, Peña Nieto se ganó la peor de las descalificaciones para un hombre que aspira al Gobierno: el ridículo.

En Guadalajara, el candidato priista perdió algo más que la imagen de invulnerable: perdió respetabilidad. No será fácil ya tomarse en serio al ex Gobernador del Estado de México. Y cuando lo vemos de nuevo en el estudio de televisión deseándonos una feliz Navidad, mientras su esposa lo acaricia y lo admira con ojos tiernos, ratificamos que se trata de un político de aparador. Un político inventado por los reflectores de la televisión que puede ser destruido por la luz natural.

Si mostraba habilidad política como Gobernador y como líder del priismo mexiquense, parece que ese talento termina en la frontera del Estado de México. A Peña Nieto no le sienta bien cruzar las Torres de Satélite: fuera de la protección de la política local, el político ha tropezado una y otra vez.

Se dirá que ha firmado un libro que es un programa serio y razonable de gobierno y que en sus propuestas se mide su estatura, pero, evidentemente, la solidez de un político no está en los documentos que suscribe, sino en el temple.

Peña Nieto navega con instrumentos prestados. No contempla el mundo con sus propias herramientas, los utensilios que ha ido formando a lo largo de la vida, producto de su experiencia, del éxito y del error. En ausencia de curiosidad intelectual, de una vida nutrida de experiencias, carente de ideas propias, su vínculo político con el mundo es indirecto: el que su corte le ofrece.

La dependencia de su entorno es absoluta. El frasco no se llena desde dentro. ¿Con qué elementos podría, por ejemplo, resistir la influencia de un tecnócrata arrogante que convirtiera en su asesor principal? ¿Tiene elementos para ponderar sensatamente juicios contrarios? ¿Cómo reaccionaría ante una crisis imprevista? ¿Cómo podría resistir las intimidaciones de los poderes económicos? Votar por un frasco vacío es arriesgarse a beber una botella de amoniaco con la ilusión de que sea agua de limón.
 


jueves, 19 de enero de 2012

¿Es posible el triunfo de la Izquierda en 2012?



Por Arturo Romo Gutiérrez
En los albores del siglo XX, hacia 1910, Karl Bünz, embajador en nuestro país de la República alemana, emitía un despistado juicio acerca de las posibilidades de una rebelión: “considero –decía el ministro a su gobierno- que una revolución general está fuera de toda posibilidad”. En términos semejantes a los del embajador germano, se expresaban lo mismo funcionarios al servicio de la dictadura porfirista que ciudadanos comunes y corrientes, y los no tan comunes y corrientes que pertenecían a los selectos grupos de la aristocracia y demás élites dominantes.
Nada significaban para ellos los levantamientos obreros de Cananea y Río Blanco (1906 y 1907); nada el Manifiesto del Partido Liberal, el activismo político de miles de clubes anti reeleccionistas diseminados por todo el país, ni las encendidas proclamas floresmagonistas que hacían brotar llamaradas de inconformidad y ánimos belicosos en agraviados jornaleros y explotados trabajadores.
Nada. Campeaba entre las altas clases de la época un ambiente de tranquilidad y seguridad, bajo el cobijo que les proporcionaba una dictadura fuertemente apuntalada por los poderes metropolitanos y armada hasta los dientes.
El libro de Madero, La Sucesión Presidencial, vino a ser la gota que derramó el vaso, y unos cuantos meses después del 20 de noviembre de 1910, fecha en que inició la rebelión armada, Porfirio Díaz sería embarcado en el Ipiranga, para partir de Veracruz con rumbo a Europa, llevando en sus alforjas los restos magullados de un sistema de opresión que entonces parecía perfecto e invencible.
¿Cuáles fueron los factores conducentes al estallido revolucionario y la derrota de aquella oprobiosa dictadura? Desde luego, la injusta distribución de la tierra y sus productos, la elevada concentración de la riqueza en unas cuantas manos, la desigualdad social que ahogaba en la mayoría del pueblo toda expectativa de sobrevivencia, el  despojo de tierras y posesiones de que fueron objeto campesinos, indígenas y comuneros, la cancelación de libertades esenciales al sano desenvolvimiento de la vida humana y las constantes vejaciones de que eran víctima las familias proletarias por parte de patrones y hacendados.
Claro está –apuntó certeramente Horacio Labastida- que “…las penurias y las sujeciones no incendian la protesta popular sin el agregado de la conciencia política…” y ésta, la conciencia, movilización social tras de un objetivo político, así como la adecuada conducción del movimiento, lo aportaron los clubes anti reeleccionistas, cuyo activismo fue canalizado inteligentemente al fortalecimiento de la figura de Madero, caudillo que a la postre encabezó la lucha.
Un siglo después, las circunstancias parecen repetirse. Como consecuencia de la imposición hace treinta años del modelo y la ideología neoliberales, México ha retrocedido en muchos aspectos de su vida a la situación prevaleciente en las postrimerías del siglo XIX y principios del XX.
Si entonces gobernaba el país una élite compuesta por 840 hacendados, dentro de la cual sobresalían ocho individuos que se hicieron propietarios de 22 millones 500 mil hectáreas –hecho sin precedente en la historia de la propiedad territorial en el mundo, según nos lo recuerda don Jesús Silva Herzog en su Breve Historia de la Revolución Mexicana-; si eran extranjeros los dueños y beneficiarios del petróleo, la electricidad, los ferrocarriles y las minas de oro, plata y cobre; si un pequeño grupo de banqueros controlaba el  crédito, incluida la alta jerarquía católica; hoy, un siglo después, una breve minoría compuesta por 16 familias de multimillonarios controla los destinos de más de 110 millones de mexicanos y uno solo de los potentados acumula una fortuna de 75,000 millones de dólares; los servicios de banca y crédito se encuentran casi en su totalidad en poder de corporaciones extranjeras (México es el único país en el mundo que no tiene control sobre su sistema financiero); así como el petróleo, las minas, los ferrocarriles, los puertos, los aeropuertos, las tierras ejidales, la producción y venta de fertilizantes, la telefonía, la televisión, la petroquímica, los ingenios azucareros, las siderúrgicas, las fábricas de tractores y motores, de cemento, tubería y maquinaria, entre muchas más, que han sido entregados por los gobiernos de derecha, a precios de remate, a particulares extranjeros y mexicanos –en ese orden.
Si en los tiempos de Porfirio Díaz el grupo de los científicos se mantuvo en el poder por más de tres décadas, hoy gobierna, también desde hace treinta años y por encargo de la oligarquía, un puñado de tecnócratas educados en universidades extranjeras, ora valiéndose del PRI y al día siguiente sirviéndose del PAN, según convenga a sus muy particulares intereses.
Si en aquel entonces se formaron clubes anti reeleccionistas cuya consistente acción contribuyó decisivamente a socavar los cimientos de la dictadura porfiriana, hoy se ha  construido un vigoroso movimiento popular que anima la lucha por la transformación a fondo de la apremiante situación política, económica y social que aqueja a la mayoría del pueblo mexicano; se han formado miles de comités de protagonistas por un cambio verdadero; han sido distribuidos, leídos y analizados por lectores ávidos de información y orientación distinta a la que reciben del duopolio televisivo y la mentirosa publicidad gubernamental, millones de ejemplares del periódico Regeneración; millones de cables han viajado por las redes y miles han sido los discursos patrióticos, visionarios y creadores de conciencia, pronunciados por Andrés Manuel, líder de MORENA y ahora candidato del Movimiento Progresista a la presidencia de la República, que han sido escuchados y aplaudidos por multitudes de esperanzados mexicanos.
Las condiciones objetivas son propicias a la transformación social: el ciudadano está harto de lo que ocurre en el país, aburrido de la corrupción y la ineptitud gubernamental; los millones de seres humanos hundidos en la pobreza y angustiados por la violencia, no aguantan más; la organización del pueblo está casi concluida; la conciencia política proclive al cambio se extiende aceleradamente; el líder del movimiento ha alcanzado su plena madurez. Y aunque los grupos de la derecha continuarán oponiendo fuerte resistencia, al final se impondrán razón moral y razón histórica. La izquierda triunfará en 2012, como en 1910 el movimiento revolucionario. No solamente es posible sino absolutamente indispensable a la salud de la nación.
No hay duda. Las lecciones de la historia están a la vista y, si coincidimos con la convicción de Benedetto Croce, concluiremos, como él, que toda historia es, en realidad, una historia contemporánea “por lejanos en el tiempo que puedan aparecer los hechos por ella referidos.”
11 de diciembre de 2011.
Zacatecas, Zac. 06 de diciembre de 2011.

martes, 20 de diciembre de 2011

LEER SOBRE POLÍTICA MEXICANA

LUIS SPOTA
1925-1965

Te platicaba que Luis Spota hizo que yo me interesara en los libros, allá por mis años mozos. Además a todos los que teníamos en la cabeza el gusanillo de la política, encontrábamos en sus novelas las situaciones que circulaban como mitos sobre las biografías de los políticos que en aquel entonces nos inspiraban y por la admiración que sentíamos al enterarnos que muchas, eran reales o casi reales.
El primer acto político al que me acuerdo acudí, fue la inauguración del servicio de energía eléctrica en Sombrerete, mi tierra allá por 1958. Algo deveras importante si tomamos en cuenta que nos alumbrábamos con quinqués o “aparatos de petróleo” como se les llamaba también. Ya habíamos pasado de hacerlo con velas de cera y de cebo –por cierto- eran fabricadas en las casas ricas, a partir de las colmenas instaladas en las huertas chicas o grandes que poseían, de donde se obtenía la cera que luego en un importante momento, se derretía en un cazo de cobre de esos que traían de Michoacán del merito Santa Clara y en la cocina colgando del techo como adorno, encontrabas aparte de los “garabatos” (ganchos de fierro forjado que servían para colgar la carne, no había refrigeradores, aunque algunos podían utilizar hielo –traído de Durango- caro y escaso) para que los gatos no se la comieran y que tampoco se echara a perder; en el mero centro colgaba un circulo de madera como de metro y medio de diámetro que se podía subir y bajar por medio un hilo y de un carrillo y que alrededor tenía clavos en donde se colgaban los hilos-pabilos para bañarlos a la vuelta y vuelta con la cera caliente por muchas veces hasta que alcanzaran el grosor deseado y al final de la tarea, colgaban, misión cumplida, casi un ciento de velas para alumbrarse en la casa y también para cumplir con las que regalaban a los templos para encenderlas en los altares durante las ceremonias religiosas. También en la casa se hacían las veladoras que se necesitaban para cumplir con los actos piadosos y se usaba tenerlas encendidas en casi todas las casas para pedirles a Dios y a los Santos para la solución de los problemas familiares y personales.
La radio era posible escucharla, gracias a los radios Majestic o Philco que funcionaban mediante unas baterías del tamaño de un block de concreto 40X20X15 que costaban 100 pesos y duraban un mes, con una programación a base de radionovelas para amas de casa, dedicatoria de canciones, noticieros y las novelas –en la noche- para los señores de la casa: “Chucho el Roto” y “Felipe Reyes”, a las 10 de la noche todos a la cama para estar listos para las labores del campo a donde había que estar en camino a las 5 de la mañana cargando el lonche y con unas ganas inmensas de que la lluvia fuera abundante para obtener una cosecha con gran producción.
Cada semana llegaba un camión que en la caja transportaba una planta de luz y un proyector de cine. Casi todos los habitantes asistíamos a la proyección que se llevaba a cabo en un corral circundado con una barda de adobes, había que llevar aparte de la cobija o cobertor de lana para taparse, su correspondiente silla, para sentarse.
Los maestros de las escuelas y el cura de la parroquia nos hablaban del conocimiento y los políticos del orden y el progreso.
La llegada de la electricidad cambió por completo la vida, y 10 años después, la llegada de la televisión, la cambió más: en 1968 empezamos a ver desde diversos puntos en las carreteras, las torres del Sistema Nacional de Microondas y los Juegos Olímpicos.
Fue en ese año que me vi más cerca de la política, asistí al mitin de promoción política del candidato a gobernador: Pedro Ruiz González en Sombrerete, animado por el Charro Zacatecano Antonio Tony Aguilar, andaba yo en los 18, estrenando la mayoría de edad.
Eran los últimos meses del sexenio de Rodríguez Elías, la población, estaba muy feliz de los logros obtenidos durante su gobierno; el cacicazgo de don Leobardo estuvo ausente y eso marcó la diferencia del anterior, de Panchito, cuando se metía hasta la cocina e impedía el desarrollo y el progreso del Estado en aras de su enriquecimiento personal y ejercicio del poder tras el trono quesque “aconsejando” o actuando como patriarca –dijo él mismo- de los políticos y de la política en Zacatecas.
Rodríguez Elías caminó exitoso por habérselo quitado de encima gracias a que el presidente López Mateos, que lo nombró Embajador en Guatemala primero y después en Portugal.
Empezó a ponerse en orden y funcionamiento el ministerio Público y el Poder Judicial para acabar con la ola de violencia y la serie de venganzas con homicidios entre familias y el abigeato y rescatar el respeto a la figura y representatividad del Jefe del Ejecutivo.
El progreso en el campo empezó a avizorarse gracias a que el crédito agropecuario hizo acto de presencia encabezado por el recientemente fallecido Jacinto Lárraga, que venía de organizar lo mismo en los campos del Valle del Yaqui y aquí, como Jefe de Zona del Banco Agrícola y gracias a los buenos resultados ya, con agricultores que dejaron las yuntas y los tiros de mulas para cultivar la tierra, entonces, arriba de potentes tractores obtenían cosechas tres o cuatro veces más que antaño. Lárraga indujo luego, la participación de la banca privada (Bancomer, Banco Mercantil de Zacatecas) en el financiamiento al campo para completar la participación del Estado.
Luego de subirse en tractores vendidos por Daniel Carrera y Juan Zesati, los progresistas agricultores se subieron en camiones de 8 toneladas para transportar sus cosechas y enseguida a las pick ups y hasta automóviles para trasladar a sus familias, la Conasupo acopiaba toneladas y toneladas de maíz y frijol y la ganadería vivió su mejor momento.
La producción de frijol en Zacatecas empezó a significarse hasta llegar a conocerse como el granero de México. Por cierto, aquí les presumo que mi papá don Salvador Alvarez, fue el primer zacatecano en atreverse a sembrar en la Col. González Ortega: Frijol Negro, imposible de pensar en aquel tiempo, porque estábamos acostumbrados a los pintos y bayos.
Mi llegada a Zacatecas fue a causa de que formé parte de un comité pro.construcción de una escuela secundaria en la González, con tan buena suerte que la propusimos al gobernador Ruiz González en abril y en mayo, ya estaba de visita en mi casa para hacer una realidad esa obra, nada menos que el sub-secretario de Educación Pública, don Arquímides Caballero y el Arq. José Ángel Peschard, Jefe de Zona de la Construcción de Escuelas para llevarnos la buena noticia, se construiría allí, la primera secundaria técnica agropecuaria del País y empezaría a funcionar dentro de 3 meses: al inicio del nuevo ciclo escolar, como fue.
El 12 de diciembre de 1969 ya estaba yo trabajando en la Tesorería General del Estado y caí de pié, pronto fui escalando puestos y al permitírseme alternar con las personalidades de la política, fue naciendo en mí la necesidad de prepararme cada día para poder hacerle frente a tan importante oportunidad.
En mayo de 1970 durante la gira por Zacatecas en la campaña del Lic. Luis Echeverria, me tocó cubrir en un momento de emergencia a la persona que comisionaron de estar al pendiente de atender a dos importantes mexicanos que acompañaban a don Luis en su campaña: don Carlos Trouyet, entonces dueño de Teléfonos de México y don Manuel Espinosa Yglesias, dueño del sistema Bancos de Comercio; les negó una botella de whisky lo que motivó su enojo y amenaza para dejar la gira, me seleccionaron a mí para que, cargando una caja del vital liquido, acompañara a los señores la semana que estuvieron recorriendo el Estado.
Todo esto y muchos más momentos importantes en el desempeño de mi trabajo además de las recomendaciones de un maestro que me encontré y que había sido cercano a don Leobardo y al gobernador Minero Roque; con sus platicas, sus anécdotas y sus enseñanzas, resultó el mejor maestro de política que me pudiera encontrar. Me refiero a don Pancho Trujillo y a quien le agradezco mucho todo lo que me enseñó y exigió para el buen desempeño.
Para poder andar en esos círculos, había que prepararse, estudiar. En 1971 con la celebración del Año de Ramón López Velarde y con la visita de tantas distinguidas personalidades con quienes me tocó alternar y atender por encargo del gobernador, supe que había que hacerlo con mayor razón para poder platicar e intercambiar entre otros, con don Roberto Cabral del Hoyo, con don Juan José Arreola, quien por cierto me recomendó que siguiera escribiendo como yo lo hacía y que no estudiara gramática.
Ya había leído El Zarco de don Ignacio Manuel Altamirano y Al Filo del agua de don Agustín Yáñez, Secretario de Educación a quien le presumí personalmente que había leído su libro; pero me di cuenta de que había que hacerlo más y más seguido, leer, leer y leer, los periódicos, revistas y los libros que se pudiera. Pero el que me llamó mucho la atención fue la tetralogía de Luis Spota la serie llamada La Costumbre del Poder: Retrato hablado (1975), Palabras mayores (1975), Sobre la marcha (1976), El primer día (1977), leídos por más de un millón y medio de personas y con mayor razón, en ese momento a propósito de la sucesión presidencial de López Portillo.
Qué bueno Mario Padilla, que ya leíste “Casi el paraíso”, por cierto, ya encontré “El Primer día” que prometí prestarte con la esperanza de que lo disfrutes como nos sucedió al más del millón de personas que lo leímos en su tiempo y admiramos a quien además de ser un gran periodista y gran ser humano, tuvo tiempo para ser fundador del Consejo Mundial de Boxeo que ahora ostenta José Sulaimán a quien también conozco, por ser compadre de mi jefe Lárraga y termino con frases célebres de Luis Spota:: "La política es el deporte más caro, la actividad más costosa de ejercer en el País.", "El político muchas veces confunde la oratoria con la política." y "La prensa ha ido perdiendo una función crítica, ha ido aliándose al gran proveedor que es el estado."

Benito Álvarez Serrano
http://benitoalvarezserrano.blogspot.com

jueves, 6 de octubre de 2011

EL PÉSAME DE JOSÉ SULAIMAN POR JACINTO LÁRRAGA



En días pasados sufrí la penosa y muy triste noticia de la muerte mi amigo más antiguo y uno de mis más queridos, Jacinto Lárraga, nieto de un potosino héroe de la Revolución Mexicana, con quien cursé varias etapas de mi educación y quien fue mi compañero de “pandilla”, tradicional de aquellos años escolares de la adolescencia y temprana juventud. Jacinto fue quien prácticamente me introdujo al mundo del boxeo.

Después de tener yo de niño miedo hasta de la sombra de los que ahora llaman bullies, un día, cuando cursaba el quinto año de primaria, me tocó la suerte de “sonarme” al más bravo de primaria —él también me puso un ojo morado— y de ahí me entraron ánimos de venganza sobre todos los que antes me habían dado. Jacinto me hacía la lista de a quien esperaría yo a la salida de clases. Después formó una pandilla, supuestamente para enfrentarnos a otras, también de niños. Él, Jacinto, era el capitán quien empezaba a retar a los rivales y ya cuando estaba lista la pelea, me pedía a mí que “le entrara”, a lo que yo le contestaba: “¿Y yo por qué?”. Él me decía: “Un Sulaimán nunca se raja”. Hace unos días nos reunimos para comer en la ciudad donde vivía, San Luis Potosí, donde recordamos con gran alegría y carcajadas nuestros años felices de juventud.

Un día Jacinto me invitó a una función de box profesional, pero al tratar de entrar, no tenía dinero para el boleto de admisión —yo ni sabía que cobraban— por lo que acepté entrar a cambio de participar en la pelea que llaman de “botana”, acostumbrada en provincia como principio de la función entre niños de 10 a 13 años, a escondidas desde luego de mis padres; me quitaron la camisa y los zapatos, me arremangaron los pantalones, me pusieron guantes, con Jacinto como mánager en mi esquina y me aventaron al ring. Ese día, cuando apenas tenía unos 11-12 años, entró en mi mente y corazón el boxeo, para nunca salir más.

Durante esos años de adolescencia, temprana y toda mi juventud, conocí todos los pesares del boxeo, el abuso al peleador, la ingratitud, la falta de apoyo médico, el pensamiento: “Primero la muerte que perder”, el grito de aquel público: “¡Queremos sangre!”; el boxeador que después de la pelea no tenía ni dónde ni con qué curarse; el ver enfrentarse a un peso mosca con un ligero; el uso del boxeador como si fuera mercancía; la sed insaciable de fama y diversión de las porras a costa de su campeón; la autonomía e independencia de las comisiones de boxeo sin importarles nada de las demás y tantas y tantas cosas que fueron la semilla, que plantada por años en mi mente, me condujeron con todo el WBC-CMB a librar una batalla sin barreras, a veces en contra de todo y de todos en favor de la protección al boxeador, cuando el destino me llevó el 5 de diciembre de 1975 a África, a la inesperada primera elección como presidente del Consejo Mundial de Boxeo, que con pena, pero gran orgullo, todavía conservo, y que fue cuando tuve la oportunidad de actuar con ese gran grupo de comisionados mundiales a tomar como bandera nuestra lucha por la seguridad del boxeador.

Así es que, queridísimo compadre Chinto, gracias por haber plantado en mí esta semilla que he llevado dentro durante todos los días de mi existencia y que le han dado valor y sabor a mi vida. Compadre, por allá nos veremos algún día de estos en donde estás, ya con seguridad descansando en paz, al lado de muestro Ser Supremo, Dios, para luego juntos, si Dios no dispone otra cosa, seguirle “dando vuelo a la hilacha”.

Muchas gracias por su atención y hasta el próximo domingo.

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Boxeo en vivo, noticias y videos.

Artículo publicado en EL UNIVERSAL 25 09 2011 Titulado GANCHO AL HÍGADO.